Tres horas de vuelo. Al aterrizar, Alina ya luchaba contra el sueño.
Oliver la llevó en el auto a un edificio de departamentos. Subieron juntos en el elevador y Alina preguntó adormilada:
—¿Dónde estamos?
—En Elite Tower. Te quedas aquí por ahora.
—Está bien.
Alina lo siguió sin chistar. Oliver encendió las luces con toda naturalidad.
—El cuarto de huéspedes es tuyo.
Alina pestañeó.
—¿El cuarto de huéspedes? ¿Y la recámara principal?
—Es mía.
—¿Tuya?
Alina se descolocó. Oliver se recargó en el