Al decir "mansión en Valle Sur", hizo una pausa deliberada.
Alina dio un respingo. ¿Oliver sabía que el dinero que le había pedido prestado era para comprar una mansión en esa localidad?
Abel seguía con su sonrisa.
—Oliver, no tienes que mimar tanto a este viejo. El mercado inmobiliario no está fácil, ¿cómo me vas a dar algo así sin más?
—Entonces que don Abel me dé dos millones de regalo, ¿está bien? —bromeó Oliver, y logró que el abuelo soltara una carcajada.
A Alina se le fue un escalofrío p