De pronto, un recuerdo golpeó su memoria. La noche de su cena, él le había comentado de forma casual que tomaría un vuelo de regreso en cuarenta y ocho horas.
Pero esa misma tarde Alex había fallecido frente a ella. Con todo el caos, el dolor insoportable y su propia enfermedad, se le había borrado por completo de la mente.
“¿Acaso él esperaba que fuera a despedirlo al aeropuerto?”.
“No me lo pidió directamente... ni yo le prometí que iría”.
“Entonces no debería haber problema, ¿cierto? Solo ha