El sonido en la puerta hizo que Alina se levantara de la cama. Al abrir, se encontró a Martín parado en el pasillo sosteniendo una bandeja.
—Es muy tarde. ¿Pasa algo?
—La señorita cenó poco. Don Abel temía que pasara hambre y me pidió traerle algo.
—Dele las gracias por mí al abuelo, y disculpe la molestia.
Se apartó para dejarlo pasar. Martín entró a la habitación y se acercó a la mesa. Le calenté leche y traje un pan dulce. Coma antes de dormir para no quedarse con hambre.
—De acuerdo. Gracia