Capítulo 55 Seguro que sí le gusta

El sonido en la puerta hizo que Alina se levantara de la cama. Al abrir, se encontró a Martín parado en el pasillo sosteniendo una bandeja.

—Es muy tarde. ¿Pasa algo?

—La señorita cenó poco. Don Abel temía que pasara hambre y me pidió traerle algo.

—Dele las gracias por mí al abuelo, y disculpe la molestia.

Se apartó para dejarlo pasar. Martín entró a la habitación y se acercó a la mesa. Le calenté leche y traje un pan dulce. Coma antes de dormir para no quedarse con hambre.

—De acuerdo. Gracia
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