—Jefe, hay algo más.
Tito intervino de pronto, recordando un detalle importante.
—Dime.
—Pasó algo muy extraño. La señorita Alina se cayó por las escaleras y, según dicen, sus heridas eran gravísimas. Los médicos hasta emitieron un aviso de estado crítico. Pero, para sorpresa de todos, despertó tras dos días en coma. Cuando volvieron a revisarla, dijeron que el primer diagnóstico había sido un error y que solo tenía una conmoción cerebral.
Oliver contemplaba los documentos sobre el escritorio,