Capítulo 37 No estoy a su altura

La cena de gala empezaba en menos de media hora y Alina no tenía nada que ponerse.

Sentada en el sofá, dándole vueltas al problema, pensó en colarse al cuarto de Cindy a ver qué encontraba, pero ponerse algo ajeno era demasiado humillante.

Seguía dándole vueltas al asunto cuando el abuelo asomó la cabeza y la llamó:

—Alina, niña, ven.

Ella se levantó y fue hacia él.

—¿Qué pasó, abuelo?

—¿Qué te pasa a ti? Tienes carita de tristeza. Además, ya tienes varios días sin venir a visitar a tu abuelo.

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