Alina colocó su bebida en la mesa y lo enfrentó con toda la calma del mundo.
—Justo por ser mujer y tener educación, mandé a mi escolta a hacer el trabajo sucio en lugar de meterme yo misma a tu cuarto.
El actor se quedó sin palabras.
La conmoción hizo que Paul bajara al primer piso.
—¿Y este milagro, cuñadita? —preguntó extrañado.
—Vine por el muchacho.
Paul contempló los pelos parados de su hermano y se quedó atónito.
—¡No puede ser! ¿A poco ya está de pie? ¿Qué clase de brujería usaron?
Chee