Al girar la cabeza, Alina se topó con Caleb.
—Señor Bravo —saludó con cortesía.
Él tomó asiento junto a ella.
—¿No te gustan estos eventos?
La chica negó levemente con la cabeza.
—No es eso. Tampoco es que me desagraden.
El hombre le ofreció una copa.
—¿Tomas alcohol?
Tras un instante de duda, ella aceptó el trago.
—Solo un poco.
—Dime una cosa, ¿estás al tanto de la situación familiar de Oliver?
—No —respondió con sinceridad—. Él no me ha contado nada y yo tampoco he querido ser indiscreta.
Ca