Al salir del hotel, encontró un café internet, le pidió al encargado una cabina privada, cerró la puerta, encendió la computadora y tecleó una dirección web. Entró a la página.
Usuario y contraseña. Tecleo su usuario: Noe y su contraseña ¡Acceso concedido!
Era el sitio de comunicación interna que los asesinos de la Organización Janus conocían. Teniendo acceso a internet, podían contactarse desde cualquier parte del mundo.
Con el nivel de Alina, podía consultar los contratos activos de cualquier