Alina terminó todo lo que tenía que hacer y salió del café internet. Lo había elegido de prisa, por estar cerca de su instituto de negocios. Ya estaba oscureciendo, y caminaba rápido. Si llegaba muy tarde, Mariza y su hija iban a tener otro pretexto para hacerle la vida imposible.
Cuando estaba a punto de llegar a la calle principal, un grupo de muchachos con aspecto de delincuentes se le atravesó en el camino.
—¿A dónde vas, bonita?
El que habló era un tipo con el pelo teñido de rubio, parecía