La madrugada tenía ese silencio particular que precede a las tormentas, aunque el cielo estuviera despejado. A las 4:50 AM, la camioneta negra ya estaba en movimiento, atravesando las calles vacías de Nueva York. Isabella observaba por la ventana, sus dedos entrelazados con los de Nick. En el asiento trasero, Alessa dormitaba contra el hombro de Charly, mientras Daniel revisaba por enésima vez los planos en su tablet.
— ¿Qué esperas de hoy? —preguntó Isabella en voz baja, solo para Nick.
—Que