La mañana llegó con un amanecer gris y frío. Nick despertó antes que la alarma, encontrando a Isabella ya despierta a su lado, observándolo.
— ¿Cuánto tiempo llevas así? —preguntó él, su voz ronca por el sueño.
—Un rato —admitió ella—. Quería memorizar tu cara así, tranquila, antes de que tengas que ponerte la armadura.
Él le acarició la mejilla. —No es una armadura. Es solo un traje.
—Lo sé —dijo ella.
Se levantaron y comenzaron la meticulosa rutina de preparación. Nick se duchó con cuidado, e