La violencia en el galpón era metódica, un horrible ritual de venganza. Myers no buscaba información; buscaba quebrar. Cada golpe, cada pregunta retórica sobre Scott, cada mención despectiva de Isabella, era un ladrillo más en el muro de dolor que construía alrededor de Nick. El tubo de metal resonaba contra costillas, el sabor a cobre llenaba su boca, pero lo que más quemaba era el odio puro en los ojos de Myers, un odio alimentado por años de resentimiento.
Nick se aferraba al silencio. A vec