Un mes después.
Angelina observaba desde la ventana de su habitación cómo el invierno se había apoderado de todos los árboles y calles de la ciudad. Un manto blanco como el mármol brillante e inmaculado era el protagonista de aquel paisaje helado; no pudo evitar compararse con ese frío, así sentía su alma… el hielo se había apoderado de ella. Un mes ya había transcurrido, y con el paso de los días Caden se convirtió en una sombra que dejaba solo ventisca a su paso, los ojos de Angelina se hume