Arianna.
Frente al espejo, Arianna arreglaba su peinado, el estar pendiente de Michael, la había hecho olvidar en indagar los motivos por el cual su tía había dejado la propiedad. Ya arreglada no perdió tiempo y se fue a la alcoba del duque, odió que William no se le despegara ni un instante.
—Puedes descasar William, yo lo cuido.
—No es tu obligación Arianna.
—Pero si mi deseo, y en eso no decides tú —Arianna cada vez era más altanera.
—Arianna, no quiero ser mal educado contigo; sin embargo, e