EL CORAZÓN JUEGA MALAS PASADAS.
Angelina.
—¿Se puede ser tan dichoso en la vida? —le dijo Angelina a su madre.
—Sí, hija, ¡te lo mereces! Hoy veo mis sueños hacerse realidad, desde el primer instante en que te tuve en mi vientre, me juré que tú no pasarías por lo que yo pasé. Te soñé casarte vestida de blanco y amada… hubiese sido perfecto si Abelardo fuera visto nuestros sueños, volverse realidad, entregarte al altar —Angelina abrazó a su madre, luego las dos contemplaron a sus seres queridos