ALGUNAS ALMAS SE MUESTRAN.
Ira, impotencia, eran unos de los sentimientos que poseían a Caden Greenwood cuando descendía por las escaleras rumbo al sótano. Hizo la seña para que Hunter le abriera la pesada puerta, ya dentro cerró con seguro nuevamente y se le fue encima al hombre tomándolo por el cuello. Hunter cayó en sobresalto.
—¡Maldito imbécil cuál fue la orden que te di! —Hunter no entendía por qué Caden estaba tan enojado.
—Doctor… por favor, no entiendo… ¿Qué hice? —articuló con dificul