El siguiente día, después de la gala benéfica, Aelin despertó confusa. Recordó, que años atrás había mandado a guardar una caja con información sobre sus verdaderos padres.
Más tarde ese mismo día, en la calma de la biblioteca, Darian, y Aelin hojeaban viejos libros y papeles. Los documentos, que había mandado a traer.
Sus dedos, delicados, pero firmes, recorrían cajas de objetos antiguos que había encontrado, en casa de sus padres adoptivos, entre polvo, fotografías amarillentas, cartas