La mañana después del colapso
Los titulares amanecieron ardiendo en todas las pantallas, periódicos y portales digitales. La imagen de Leonard, con los ojos desorbitados y el rostro desencajado, había dado la vuelta al mundo en menos de doce horas.
«Colapso en vivo: el poderoso Elizalde se derrumba ante las cámaras»
«Locura, delirio y confesiones: ¿quién es la mujer que persigue a Leonard?»
Los fragmentos del discurso incoherente corrían como pólvora. Su grito, aquel ¡Aelin nunca murió! Se