Jasemin
Mi voz se sostuvo, aunque por dentro todo era un caos que no lograba nombrar.
Malek no respondió de inmediato, solo me observó en silencio, como si evaluara el peso de mis palabras, como si quisiera escarbar más allá de mi rostro, como si supiera que decir eso… me estaba costando demasiado.
Entonces asintió.
—Haz que valga la pena —dijo.
Tragué saliva, sentí que algo se anudaba en mi estómago, pero no bajé la mirada, solo respiré y fue entonces cuando lo dije:
—Gracias… rey Malek —susur