PARTE II. CAPÍTULO 42
Inhaló hondo, contuvo el aire por algunos segundos y luego lo sopló, imaginando que eso que le oprimía los hombros aflojaba su agarre, permitiéndole relajarse solo un poco, y ni siquiera así dejó de sentir que su corazón golpeaba con fuerza en su pecho, garganta y cabeza; aunque eso sonara a una locura total, o a un infarto.
Se miró al espejo de nuevo, y no supo si lo que su reflejo le provocaba era ganas de sonreír o de vomitar. Todo era confuso, todos los sentimientos y todas las emociones qu