PARTE II. CAPÍTULO 39
—Sí, lo lamento, mamá, pero Meredith estaba mal, su papá le puso una santa regañada, que será mejor que no la regañes tú también, la pobre se durmió luego de mucho llorar —explicó Alejo, al teléfono con su madre.
Ella también los estaba esperando el día jueves, para cenar juntos y que hablaran de todo lo que había pasado y que, en esa casa, habían sabido por Alejo.
La historia que contó Alejo fue que él no había dicho nada del embarazo porque, en realidad, no sabían si el niño era suyo o no, pu