—Me voy a volver loca —declaró la joven, que en realidad ya se sentía loca—. Si no consigo un empleo, no me podré ir de aquí, y no puedo conseguir un empleo sin tener que dejar a mi hijo al cuidado de alguien más. Entonces, trabajaré para pagar a quien cuide a mi hijo. Eso me sabe en serio mal.
—Si suena mal —aseguró Alejo, que mecía en la cama al pequeño niño, que ahora que era un poco menos pequeño, se mantenía un poco más de tiempo despierto—. ¿Quieres irte a vivir conmigo?
—¿Y que mi exmarid