— Ramona, vámonos, por favor — le suplicaba Noah; pero era en vano, la joven no entendía razones.
— No voy a irme y dejarla aquí sola con ese animal, ¿has visto cómo se ha portado? Por Dios, sabía que estaba mal; pero no a ese nivel, realmente está trastornado. Lo mejor sería llamarle a mi tía y a un psiquiatra — exclamó.
—Estás exagerando — Noah se dejó caer junto a ella en el sofá. Mientras tanto, Milen e Itzam discutían dentro del estudio.
— Es tu mejor amigo; pero no te ciegues, por favor,