— Nos ha llegado la demanda de Gabriela, tu maldita mujer ¿qué piensas hacer? — se escucha la voz molesta de la amante de Emilio Lefebvre mientras sostenía los papeles en su mano observando con fiereza al hombre.
— Defendernos.
— Pensé que la estúpida de la mujer no iba a hacer nada, pero sigue siendo una maldita ¿Cómo se le ocurre demandar? Debía de quedarse callada y…
— Basta, Gabriela lo va a hacer, pero no tiene los recursos para lograr absolutamente nada, entonces es mejor que mantengas l