— Te diré algo. — dijo finalmente, con una voz gélida — Si realmente eres mi mujer, entonces lamento decírtelo… pero yo no soy el hombre que estás buscando. Ese hombre murió hace mucho tiempo. Lo que queda de él no vale nada, y desde luego no necesita a alguien que invente historias para sentirse mejor.
Helen, incapaz de soportarlo más, se coloca más cerca de Maximus, el hombre, por su parte, permaneció inmóvil, con los músculos de su mandíbula tensos. No se permitió sentir el dolor que acechab