—Sí, papá. Soy yo— Respondió el pequeño Sami emocionado. —¿Acaso te olvidaste de mí? —Preguntó.
Dalton miró a Damián con incredulidad, sus ojos inundados de lágrimas demostraban lo mucho que necesitaba oír esa vocecita.
—¿Hijo, como crees que me olvidaría de ti? —Musitó Dalton con la voz quebrada. —Soy tu papá. Jamás me olvidaría de ti.
—¿Cuándo volverás? ¡Te extraño muchísimo, papá! —Dijo el pequeño, sonaba un poco triste.
Dalton miró al techo mientras inspiraba hondo para no quebrantarse más,