El sol se filtraba a través de las cortinas del hospital, llenando la habitación de un cálido resplandor que contrastaba con la tensión palpable en el aire. Dalton estaba sentado en una silla, mirando por la ventana, sus pensamientos enredados en la confusión y la culpa. A su lado, Alice se encontraba recostada en la cama, su rostro cansado pero decidido.
A medida que pasaban las horas, el silencio se tornaba cada vez más pesado. Alice sentía una mezcla de rabia y tristeza burbujear dentro de el