Luego de que el doctor se fuera, Dalton se encontraba prácticamente solo en la habitación. Él hasta ahora no se había dado la vuelta para ver a Alice, pensando que ella seguía dormida en la cama. La luz tenue apenas iluminaba las sombras que danzaban en las paredes. La presión de sus emociones negativas lo abrumaba, y se sentía atrapado en un torbellino de frustración. Con un gesto desesperado, se frotó el rostro con ambas manos, tratando de ahogar el grito que amenazaba con escapar de su garga