A quema ropa
—Ahora no eres tan valiente ¿No? —Farfulló Dalton sonriendo con altivez.
—Será mejor que bajes eso si no quieres morir ahora mismo— Amenazó Moscú sin inmutarse.
—Si no te has dado cuenta, soy yo quien tiene el arma.
Dalton lentamente comenzó a rodear el escritorio de Moscú, pensaba que estando demasiado lejos este podría escaparse, así que si lo mataría sería a quema ropa.
—Entonces déjate de juegos y hazlo de una buena vez, no me hagas perder el tiempo— Sugirió el rubio restándole