El suave zumbido de las máquinas llenaba la habitación del hospital, pero para Alice, el sonido se había convertido en un eco distante. Estaba sentada en la cama, sintiendo que el aire era cada vez más escaso. Los recuerdos del caos que había dejado atrás parecían volverse más vívidos al unirse con los nuevos acontecimientos, como si quisieran atraparla en un torbellino de desesperación.
Dalton estaba parado a su lado con los brazos cruzados con la mirada fija en los ojos de la castaña, con su