Los cuatro se adentraron en la noche, cada uno perdido en sus pensamientos mientras recorrían las calles oscuras que los llevaban hacia la base de Alfa. El aire fresco de la madrugada acariciaba sus rostros, y el sonido de sus pasos resonaba en el silencio, creando una sinfonía que marcaba el inicio de su misión. Gabriel miró a sus compañeros de reojo, sintiendo una mezcla de nerviosismo y determinación. Estaban a punto de enfrentarse a uno de los mayores desafíos de sus vidas, pero sabía que j