Los ojos de Samuel seguían siendo fríos y distantes, su mente aparentemente estaba atrapada bajo el control de Alfa. Con una fuerza descomunal, Samuel lo apartó y se preparó para atacar de nuevo. Lara, viendo la desesperación de Gabriel, se lanzó hacia Samuel, intentando desviar su atención. Tomás y Elena continuaban luchando contra los otros guardias, pero la situación se volvía cada vez más desesperada.
—¡Samuel, por favor, detente! —Rogó Gabriel con sus ojos llenos de lágrimas.
En medio del