Samuel descendió del taxi y sus pies tocaron el pavimento frente al imponente hotel. Una oleada de adrenalina recorrió su cuerpo, haciendo que cada fibra de su ser se mantuviera alerta. A través del cristal del vestíbulo, distinguió la figura imponente del Detective Martínez, rodeado de un grupo de oficiales. Apretando los dientes, Samuel gruñó ligeramente, sabía que no había tiempo que perder.
Rodeó el edificio, aprovechando la penumbra de la noche para mantenerse fuera de la vista. Al doblar l