Samuel se deslizó en la oscuridad del callejón, con sus sentidos agudizados y sus pensamientos enfocados en su próxima acción. Las luces de la ciudad creaban sombras caprichosas en las paredes mientras avanzaba con pasos calculados, cada uno resonando en el silencio de la noche. El aire fresco y húmedo le brindó un breve respiro, pero su mente estaba en constante movimiento, anticipando cada posible obstáculo.
Sus pensamientos volvieron a Gabriel y a la fatídica misión que había salido terrible