159. INVOCANDO SOMBRAS
EL REY HECHICERO
— Solo puede pasar usted sin acompañantes – me dijo el pulgoso del guardia de la mina.
— Retírense y espérenme aquí, si no regreso, ya saben qué hacer – les dije a los dos magos que me acompañaban y llevaba más para intimidar que para otra cosa.
Sabía muy bien que no sería tan sencillo, no era tan idiota como Alfred, que de seguro ya estaba enterrado con los gusanos.
El Alfa Ajax no me daría así como así parte de esta preciada mina, ya conocía muy bien el valor de las piedras,