169. CEREMONIA
AJAX
Siento su espalda temblar contra mi pecho, sus nalgas restregándose contra mi abdomen.
Agarro mi falo y comienzo a pasarlo por su vulva, mi glande empapándose arriba y abajo, lubricándola con mi presemen que escurre abundante.
— Dime, ¿quién es tu dueño, Amalia?, ¿quién va a poner su marca en tu cuello?, dímelo nena, ¿quién es el único macho que puede joderte el coño? – gruño contra sus labios con los caninos afuera.
Siento los cambios en mi cuerpo, mi parte primitiva tomando el control y