160. ENGAÑO
REY HECHICERO
Podía sentir su miedo flotando en el aire, estaba acostada sobre el suelo como una conejita indefensa agarrada por las muñecas con fuerza.
Había perdido el control de la ilusión haciéndose pasar por su padre, posiblemente por el terror en su alma.
Miraba horrorizada a los rostros sin forma de las sombras que se cernían sobre ella, riendo, burlándose, apresándola, solo esperando una orden para despedazarla.
Me incliné complacido sobre su cuerpo.
— Sabes Rowena, sí que has crecido m