147. CAPTURADA
AMALIA
Una fuerte bofetada me hizo despertar de golpe.
Aturdida, con la cabeza colgando, miré confundida a mis rodillas y mis pies.
Estaba sentada sobre una silla y mis manos se encontraban atadas sobre mi regazo.
— Hasta que despiertas, ¿qué te crees, que esta es tu casa? – la voz enojada de una mujer, me hace levantar la vista para fijarla en el rostro de esa rubia, la tal Vivianne, la usurpadora de mi lugar.
Estamos en lo que parece una cava subterránea de vinos, media oscura y solo unas luc