148. YO SOY LA REAL SACERDOTISA
AMALIA
— ¡Suelta a mi hermano, o destripo a tu mujercita, Alfa Ajax! – gritó agarrándome por el cuello y hundiendo la punta de la daga, casi hasta llegar a mi yugular.
Apreté los dientes ante el dolor de la herida.
La pelea se detuvo de inmediato, tiempo que aprovechó Alfred para salir del cerco de Ajax.
— ¡Suéltala, le haces daño y te juro…!
— ¡No estás en posición de amenazarme, maldito Ajax, lo creas o no voy a matar a esta mujer, aléjate de mi hermano ahora mismo! – le gritó y pude ver el m