121. ROBANDO UN BAILE
AJAX
— A… Ajax, cálmate, mi hermano me dijo que estabas bien, tú… no te vas a convertir aquí en un Renegado, ¿cierto? – dio un paso atrás con evidente asombro y pánico.
— Y qué si me convierto en uno, ¿qué?, ¿ahora tienes miedo de las consecuencias de no darme tu preciada sangre? – la miro con sarcasmo, de verdad no tengo tiempo para sus idioteces.
— Yo… Ajax, no sabes cuánto me he arrepentido este tiempo, de verdad tenía miedo que me desangraras hasta la muerte, pero en cuanto sea la Sacerdoti