Salí del baño dispuesto a lanzar a esa tontilla por el ventanal de mi oficina, pero ella ya no estaba. mire de un lado a otro buscándola.
— Tontilla escurridiza — Dije mientras caminaba en la oficina.
Me senté por un momento y empecé a masajear mi cien, lo que sea que me haya dado ella se sentía horrible, se me había intensificado el dolor de cabeza que tenía.
Saque un par de pastillas del cajón de mi escritorio y fui a por agua.
Mi celular empezó a sonar en mi bolsillo, yo lo saqué y contesté.