Al día siguiente entre a la oficina de Domenic con una enorme sonrisa. estar tan cerca de Darcy era tan refrescante, Darcy era amable, comprensivo, y una exelente persona, creo que habia puesto bien mis ojos al fijarme en él.
Hoy nada podía arruinar mi buen humor.
— ¡Dios! Ni siquiera puedes hacer nada bien — Me dijo Domenic apenas me vio.
— ¿Y ahora yo que hice? — Le pregunté indignada.
Era el colmo que él me regañara por cosas de las que no sabía.
— Te dije que redactarlas el documento que se