Cuando llegamos a casa, me fui a la habitación con Momo, tenía que hablar algunas cosas con ella.
La senté en la cama y la miré directo a los ojos.
— Mi vida, no le digas a tu abuelito lo que pasó hoy — Le pedí con una sonrisa.
Momo se cruzó de brazos.
— Tu me dijiste que mentir es malo — Me dijo.
Yo le sonreí más ampliamente.
— No le vamos a mentir, solo no le diremos que vimos a Domenic — Le dije.
Momo sonrió maliciosamente.
— Me gusta su nombre — Me dijo.
Yo estuve a punto de darme un golpe,