C180- FUE ARTHUR
Savanna apretó la mano de su padre cuando las máquinas empezaron a pitar más fuerte, porque Alistair respiraba agitado, con los ojos clavados en Ian.
—Papá, cálmate, ¿ok? Cálmate —dijo ella, nerviosa, inclinándose más cerca.
Pero Alistair no se calmaba. El pecho le subía y bajaba rápido, mientras las alertas de la máquina no paraban.
Ian se quedó un paso atrás, con los puños cerrados a los lados.
Arthur tenía razón.
Todo ese tiempo.
Él era el culpable de que la mujer que amaba