C179- NO VOY A DEJAR DE AMARTE
Savanna colgó el teléfono con la mano temblorosa.
El jardín, que momentos antes respiraba calma, se llenó de una tensión pesada. Miró a Ian, todavía con el corazón latiéndole con fuerza.
—Mi padre despertó —dijo, aún sin poder creerlo—. Me pidieron que vaya al hospital.
Ian se tensó al instante.
Sus hombros se endurecieron y la mandíbula se le apretó con fuerza, y eso Savanna lo notó de inmediato, como siempre.
—¿Qué pasa?
Ivanna gorgoteaba feliz en sus brazos, aje