Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa nieve caía suavemente aquella mañana, cubriendo los caminos y las verjas con una capa blanca que parecía adornar lúgubremente a Milán. Afuera, el viento arrastraba copos grandes y densos, pegados a los ventanales como si quisieran colarse al calor del hogar. Dentro, la casa dormía. El único rastro de vida estaba en el salón principal, donde el fuego crepitaba con pereza en la chimenea y el aire olía a caf&eacu







