Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de media mañana entraba tamizada por las cortinas, tibia, sin prisa. La habitación matrimonial estaba envuelta en un silencio cómodo, de esos que solo existen cuando el cuerpo ya no está en alerta. Las sábanas desordenadas daban cuenta de una noche larga —o de varias— y el aire conservaba aún el rastro del sándalo y sake dulce que se negaba a disiparse del todo.
Seiya despertó primero. No se movió de inmediato. Permaneció unos segundos







