Capitulo 129. Romper el ayuno.
No le dio tiempo a responder. Lo tomó de la corbata, tirando de ella con un gesto seguro que lo obligó a inclinarse. El primer beso fue directo, profundo, sin tanteos. La boca de Seiya sabía a sake y a algo más oscuro, familiar, que Eliot había extrañado demasiado. El alfa intentó mantener el control, pero apenas sus lenguas se encontraron, un gemido bajo le vibró en el pecho, traicionero.
Seiya sonrió contra sus labios y lo empujó con suavidad hacia atrás, guiándolo hasta que sus piernas choca