Logan pagó la cuenta y salieron a toda prisa.
Chelsea iba al frente y Logan tras ella. No entendía si se sentía mal, como era que, caminaba tan acelerada.
Llegaron al coche y no pronunciaron palabra alguna hasta llegar a la floristería.
—Gracias por el desayuno —comentó tímida—y perdón por salir así. Es que de verdad me sentí mal.
—No debes pedir disculpas si es por esa razón. No es algo que controles —declaró.
—Quisiera compensarte. Podría invitarte algo en casa mañana, algo que prepararía par